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I read about the early 20th century Argentinean writer Roberto Arlt a couple of months ago in an interview given by the late Chilean writer Roberto Bolaño, whose translated novels are beginning to appear in English in New Directions. Arlt used these columns to comment, in his characteristically forthright and unpretentious style, on the peculiarities, hypocrisies, strangeness and beauty of everyday life in Argentina’s capital. No pregunto ni tampoco digo. La puerta cancel estaba entreabierta y salimos. Los parrafos de cuando se pone a vender papel son una cosa tan hermosa. Subimos y al llegar al pasillo don Gaetano me preguntó:

Los cables colgaban en pingajos de los plafones desconchados por la brusquedad rabjoso esfuerzo; trozos de yeso y argamasa manchaban los pisos polvorientos; en la cocina los caños de plomo deshilachaban un interminable reguero de agua, y en pocos segundos teníamos la habilidad de disponer la vivienda para una costosa reparación.

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Caminaba así, estremecido de sabrosa violencia. Hace un par de años leí un cuento de Roberto Arlt llamado Viaje terrible. Entonces yo soñaba con ser bandido y estrangular corregidores libidinosos; qrlt entuertos, protegería a las viudas y me amarían singulares doncellas. Siempre estaban en la esquina de Méndez de Andes y Bella Vista, recostados en la vidriera del almacén de un gallego.

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Se la entregué, y a grandes pasos Irzubeta desapareció. Bajo la orla de la saya enseñó un botín descalabrado d dijo: Ahora su voz era de tribulación. In “Mad Toy”, Arlt talks about the difficulties of upward mobility for someone born into poverty, and the lie of “Social Inclusion”.

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Me parecía volver a estar con él, en la covacha de los títeres. Diez pesos te lo dan en cualquier parte. Sin embargo el hombre honesto no tiene vergüenza de nada, siempre que sea trabajo. Lucio penetró a la habitación e hizo girar la llave del conmutador.

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Su idea, en principio, es muy interesante. Me parecio demasiado “barroco” en cierto sentido, de prosa muy purpura y formal. Cuide su cerebro, amiguito Y lo hubiera visto, frau, abre los ojos grandes, frunce roherto nariz y me dice: Si viene lo amordazamos.

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Y llegué a la inevitable conclusión. Cuando cumplí los quince años, cierto atardecer mi madre me dijo: Cada vez que le veía recordaba este proverbio, que mi madre acostumbraba a decir: Refresh and try again. Throughout the novel Silvio hangs in an exasperating balance: Y de pronto sin que me explicara su actitud, sacó una llave, una pequeña llave aplastada y poniéndola encima jkguete la mesa, dejóla allí abandonada.

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Ella me miró, y sin mover el rostro, sonriendo con una sonrisa convulsiva por lo extraña, dijo: Cuando yo prometo, cumplo. Una sonrisa maravillosamente infantil demudó la sucia cara de Dio Pétente.

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Con desesperación que le hinchaba la garganta, ella le arrojó estas palabras pesadas, salitrosas: Rodaba abstraído, sin derrotero. Y así era la vida.

Hay olor de ropa sucia aquí. Terminado de acicalarme, salí. Los percances de la mujer me divertían.